
El proyecto se sitúa en Port de Pollensa, dentro del área de Es Pinaret en Mallorca, un entorno definido por un bosque de pinos protegido que configura la identidad paisajística del lugar. La parcela, inserta en una trama urbana mixta —residencial, turística y hotelera— y en cuarta línea de mar, alberga un conjunto de diez viviendas adosadas que dialogan con el contexto a través de la integración, la orientación, la sostenibilidad y una arquitectura coherente.
La propuesta organiza los espacios principales hacia el sur: salón, comedor y cocina, así como terrazas, pérgolas, piscinas y jardines, concebidos como una prolongación del interior. La fachada norte, con patios abiertos, define la transición entre el espacio público y privado y alberga el acceso a cada vivienda, creando un umbral acogedor y configurando desde el inicio la percepción del conjunto.
El interior refuerza una lectura espacial continua. Desde la entrada, un área de distribución conecta con la escalera, un dormitorio o estudio y un aseo de cortesía, mientras se revela inmediatamente la totalidad de la planta baja: cocina, comedor y salón abiertos a la terraza, la pérgola, la piscina y el jardín. La escalera, de apariencia ligera con estructura metálica y peldaños de madera, actúa como un pozo de luz, conectando visualmente los niveles y aportando transparencia. La primera planta alberga dos dormitorios dobles con baño compartido y, en algunas viviendas, un lavadero, así como un dormitorio principal con baño en suite y un porche orientado al sur. La cubierta funciona como solárium y mirador, abriéndose a vistas hacia las montañas y el paisaje.
La proximidad del nivel freático impide la construcción de sótanos; el aparcamiento se integra a nivel de planta baja, reduciendo el impacto al preservar los árboles existentes e incorporando nuevas plantaciones en la ordenación general.
La eficiencia energética se basa en estrategias pasivas y decisiones de diseño: inercia térmica de la estructura y de los cerramientos, envolvente continua aislada (SATE), y control solar mediante persianas, porches, pérgolas vegetales y lamas móviles. La orientación sur capta ganancias solares en invierno y las modera en verano. La ventilación mecánica con recuperación de calor garantiza la calidad del aire sin pérdidas energéticas. Además, la proximidad al mar permite el uso de la brisa marina (“l’embat”), canalizada mediante muros calados entre patios y viviendas para refrescar los espacios exteriores y generar ventilación cruzada, contribuyendo a la eficiencia global del conjunto.
El espacio exterior y el paisaje se conciben como una prolongación del proyecto en Mallorca. Se preserva el máximo número de pinos y se introducen especies mediterráneas de bajo consumo hídrico: naranjos y limoneros en los jardines privados, olivos y vegetación de sombra en las zonas de acceso, y almez en el área de aparcamiento, creando sombra y continuidad arbórea.
Finalmente, el proyecto incorpora flexibilidad para los usuarios, permitiendo la personalización de elementos como cocinas, baños y acabados, adaptando cada vivienda a las preferencias de los futuros propietarios sin comprometer la coherencia arquitectónica.
La combinación de estrategias pasivas, eficiencia constructiva, ventilación natural, aprovechamiento de la brisa marina e integración paisajística da lugar a un entorno construido altamente eficiente y sostenible, cercano al consumo energético casi nulo y con emisiones de CO? prácticamente insignificantes, integrando confort, flexibilidad y calidad ambiental en todas las escalas del proyecto.
Para nosotros como arquitectos es importante equilibrar paisaje, respuesta climática y continuidad espacial, dando lugar a una forma discreta de lujo espacial basada en la luz y la arquitectura abierta, y en la relación entre interior y exterior.



























