

El proyecto del skate park de Puigpunyent nace como respuesta a una necesidad urbana y social: dotar al pueblo de un equipamiento para el ocio y la actividad física de los jóvenes, especialmente tras el confinamiento por la COVID-19, con espacios seguros, al aire libre y que fomenten la interacción comunitaria. Este encargo del Ayuntamiento se transforma en una oportunidad para articular un proyecto que conecte funcionalidad, territorio e identidad.

La ubicación se sitúa próxima a las instalaciones deportivas municipales. Aunque todavía no dispone de accesos adecuados desde el espacio público, es vecina de la zona utilizada por la escuela pública de infantil y primaria de Puigpunyent, permitiendo que el skate pueda ser aprovechado por los niños durante los momentos de recreo, integrando el equipamiento dentro del tejido comunitario y educativo.
Las zonas elevadas se recubren con un colorante de tonalidades terrosas que se integra con los tonos y colores del entorno; las áreas planas conservan el hormigón gris original, estableciendo un contraste funcional y perceptivo que define claramente ambas zonas.

El perfil de la montaña de Galatzó, que da nombre al pueblo (Puigpunyent, “montaña punzante”), se incorpora como modulador formal y referente visual en una zona del diseño, generando identidad y vinculación con el lugar.
El proyecto aprovecha las zonas arboladas de la topografía elevada para crear sombras naturales y espacios de pausa, integrando confort ambiental y calidad espacial. La secuencia de volúmenes, materiales y cromatismos genera un tipo de equipamiento deportivo singular integrado en el paisaje.






